La plancha y el punto perfecto
Calienta bien la plancha (o sartén antiadherente) antes de poner el pescado: debe estar muy caliente para que la piel se dore sin pegarse. Unas gotas de aceite de oliva, el pescado con la piel hacia abajo y paciencia: no lo muevas hasta que la piel se despegue sola.
El punto se mide por el grosor: una regla práctica es unos 3-4 minutos por lado para filetes de 2-3 cm. El pescado está listo cuando la carne se separa con facilidad de la espina pero sigue jugosa por dentro; evita secarlo.
Especies ideales para la plancha
Las especies de carne firme y piel fina son las mejores: dorada, lubina, sargo y besugo aguantan bien el calor directo. La sardina y el jurel, más grasos, quedan espectaculares a la plancha con un toque de limón.
El rape, la merluza y el bacalao también funcionan, pero al ser más delicados conviene bajar ligeramente el fuego y darles la vuelta con una espátula ancha.
Acompañamientos y marinados
Un chorro de limón, sal gruesa y perejil picado al final bastan para realzar el sabor. Para darle un toque distinto, marina el pescado 15 minutos antes con ajo, perejil y aceite, o pincela con mantequilla de hierbas al final de la cocción.
Los acompañamientos clásicos son patatas, verduras a la plancha o una ensalada fresca. Unas alcaparras o aceitunas picadas aportan un contraste ácido que combina muy bien con pescados grasos.
Pescado a la plancha paso a paso
Con papel de cocina para que la piel quede crujiente.
A fuego fuerte con unas gotas de aceite.
Y no lo muevas hasta que se despegue sola.
Con una espátula ancha cuando la piel esté dorada.
A fuego medio hasta el punto deseado.
Sal, limón y perejil inmediatamente.